
El año 2024 ha sido, sin lugar a duda, el renacimiento del Visual Kei en Latinoamérica. Diversos eventos han marcado este resurgir, y uno de los más esperados tuvo lugar el pasado 7 y 8 de septiembre en Santiago de Chile: el Tea Party con los artistas japoneses Mana, Kaya y Közi. Este trío de artistas no solo representa la estética y el estilo del género, sino también una corriente musical que sigue cautivando a fanáticos de todas las generaciones dentro del universo de la música japonesa. [Reseña especial].

Reseña realizada por Kenta Zue para Bunka Wave
Agradecimientos especiales a Moonlight Producciones (Chile) para fines periodísticos.
Por todos es sabido que en Chile la influencia de la banda japonesa Malice Mizer, el proyecto conjunto de Mana y Közi activo entre 1992 y 2001, ha generado desde entonces un interés atemporal y profundo en el público chileno. Aunque el grupo entró en hiatus hace más de 20 años, el legado de Malice Mizer sigue uniendo transversalmente a comunidades de seguidores del Visual Kei japonés, abarcando diversas generaciones. Incluso, el universo de la banda se ha integrado en la cultura popular chilena, donde se generan contenidos diversos, incluidos curiosos memes.
Una vez creado, Malice Mizer se convirtió en un concepto sonoro y visual que se masificó en Chile, y hoy continúa cultivándose con fervor. Por eso, no cabe duda de que los nombres de Mana y Közi evocan nostalgia, buen gusto musical y, como lo describieron muchos fans, sueños hechos realidad, tal como ocurrió en los eventos de este año, que hicieron historia en ambas fechas.
Estuve presente en ambos días del evento y, a continuación, compartiré mis relatos e impresiones al respecto.
Día 1:
El Tea Party de Mana se llevó a cabo en dos horarios, uno con apertura a las 09:30 am y otro a las 02:30 pm, ambos con un itinerario idéntico. En mi caso, asistí al Tea Party de la tarde, y según los comentarios de algunos conocidos, fue el que tuvo la respuesta más eufórica por parte del público ante la presencia de los artistas.
El lugar escogido para este evento fue el Círculo Español de Santiago, un edificio de arquitectura centenaria que sin duda encajaba perfectamente con la ocasión y estaba a la altura en términos estéticos. Al ingresar al salón, el público se encontraba con mesas, cada una destinada a un grupo de 8 personas, lo que ofrecía una excelente oportunidad para compartir impresiones e historias con otros fanáticos. En mi caso, me tocó la última mesa, por lo que compartí con otros 5 fanáticos (éramos menos que en las otras mesas). Debo decir que no pude haber tenido una mejor mesa; la química entre nosotros fluyó de manera hermosa.
Hicimos cosas que supongo que también ocurrieron en otras mesas, como mostrar el merch que habíamos traído para ser firmado e incluso compartir los regalos que llevamos para los artistas. Soy un amante de los booklets de discos, así que disfruté mucho ojear los de mis compañeros de mesa de discos que no tengo en mi colección. En lo personal, debo decir que hice grandes amigos en este evento.

El salón estaba dividido por una alfombra azul que atravesaba por la mitad y se extendía desde el fondo del espacio hasta la parte frontal, donde se encontraba un escenario. A ambos lados de la alfombra se disponían las mesas del público. La configuración del lugar era hermosa, aunque generaba ciertas dudas sobre cómo iban a ingresar los artistas, ya que no pensábamos que atravesarían la alfombra y caminarían justo en medio de todo el público. Estas dudas se despejarían una vez comenzado el evento.
Una vez que todos nos acomodamos en nuestras mesas, nos sirvieron dulces de pastelería fina, mientras que, en un pequeño escenario lateral del salón, tomaba lugar el trío de cuerdas Belstrings, compuesto por dos violines y un chelo. Los músicos, vestidos elegantemente, interpretaron temas de Malice Mizer, piezas clásicas de música académica e incluso covers de dos canciones de Nightwish (The Islander y While Your Lips Are Still Red). Como fan de esta banda, debo decir que fue una experiencia muy emocionante y algo inesperada. Creo que hablo por todos los asistentes al evento cuando digo que el trío de cuerdas Belstring hizo un trabajo excepcional y ayudó a crear un ambiente etéreo y sublime para la ocasión.
A lo largo de todo el evento, tuvimos acceso a comida gourmet con excelentes estándares tanto de sabor como de presentación. Además, se nos entregó un itinerario impreso al mismo tiempo que nos dieron la bienvenida, el cual indicaba que no podíamos tomar fotos. Para asegurarse de que esta norma se cumpliera, la producción del evento utilizó drones dentro del salón, controlando que no se usaran teléfonos ni cámaras. En este sentido, todos los fans respetamos la regla, y fueron prácticamente tres horas en las que nadie usó su teléfono. La primera actividad fue un desfile de moda EGL (Elegant Gothic Lolita), a cargo de la reconocidas marcas chilenas PiratesxRose y Cherie Cerise.
Finalmente, llegó el ansiado momento: la entrada de los artistas. Primero apareció Kaya, quien llevaba un vestido negro de Moi-même-Moitié, la marca creada por Mana Sama. Acto seguido, la sala se inundó de gritos eufóricos cuando, por fin, pudimos ver a Mana Sama. Él vestía una camisa azul oscuro y pantalones negros, además de portar un cetro o tocado con flores y plumas en una mano, y una rosa azul en la otra. Mana ingresó desde el fondo del salón, atravesando el espacio hasta llegar a la escenario, pasando extremadamente cerca de las mesas ubicadas a los bordes de la alfombra. Por supuesto, se desplegó un gran operativo de seguridad para el artista, quien estuvo muy cerca de los fanáticos, pero siempre estuvo protegido por el staff de la producción. A pesar de la cercanía, los fanáticos actuaron con gran respeto, y todos nos comportamos a la altura.
Mana llegó al fondo de la sala, donde se encontraría con Kaya sobre el escenario. En ese momento, se activó un vistoso show de luces y chispas que acentuó el clímax de las emociones del público al ver a Kaya junto a Mana Sama en todo su esplendor, con este último usando sus característicos zapatos de plataforma, ¡que sinceramente eran enormes!
Inmediatamente después vino la actividad exclusiva para los SuperVIP, quienes fueron pasando en grupos de 5 personas a la mesa donde se encontraban Mana Sama y Kaya. En ese espacio, cada fan pudo entregar personalmente su regalo a los artistas, expresar sus palabras de admiración (con un servicio de traducción en el acto), y recibir el autógrafo de sus ídolos en su merchandising oficial. Mana Sama firmó merchandising de Malice Mizer, Moi-même-Moitié y Moi dix Mois. ¡Tener a Mana Sama tan cerca es extremadamente impactante! Hablo por muchos cuando digo que jamás imaginé tenerlo cara a cara, y sin duda es un momento que te inunda de nervios.
En mi caso, logré recordar lo que quería decirle: uno de los discos de Moi dix Mois es mi favorito dentro del metal sinfónico, y quise expresarlo a través del traductor. Mana solo asentía con la cabeza. En el caso de mis compañeros en la mesa, la mayoría prefirió simplemente admirar la despampanante belleza de Mana y Kaya mientras firmaban nuestro merchandising. En nuestra mesa, solo dos fanáticos entregamos nuestros regalos: yo y mi compañera Maribel, quien obsequió regalos hechos a mano. Kaya reaccionó de la manera más cálida posible, agradeciendo el gesto.

Luego de terminar la actividad, llegó el turno de Kaya para deleitar al público interpretando tres canciones de su repertorio. Debo destacar que la calidad vocal del artista es excepcional; la voz de Kaya, junto con la solemnidad del momento, causó que a muchos de nosotros se nos erizara la piel. Durante su presentación, Kaya bajó del escenario y se paseó por todas las mesas, tocando el hombro o la cabeza de algunos fanáticos afortunados, incluida mi compañera Maribel. ¡Esto fue sumamente emocionante para todos los que estábamos en la mesa! Estoy seguro de que mi compañero logró llamar la atención de Kaya.
Kaya habló a través de un intérprete para expresar lo feliz que estaba de volver a Chile y comentó que todos se veían muy bien con sus atuendos. Sin duda alguna, esas palabras tranquilizaron y alentaron a muchos de nosotros que habíamos invertido tanto tiempo y esfuerzo en configurar y probar nuestros looks. Fue un gesto muy bonito que todos agradecimos desde el corazón.
Luego, los artistas salieron del salón y se realizó un bingo en el que las primeras tres personas en hacer una línea, dos líneas y, finalmente, cartón lleno ganarían merchandising oficial de los artistas y del evento. Justo el compañero que estaba a mi izquierda ganó el premio mayor. ¡No podíamos creerlo! En definitiva, fuimos la mesa más afortunada del evento, y la alegría no fue solo para nuestro compañero, ¡sino para todos los que tuvimos la suerte de formar parte de la mejor mesa de todo el evento! ¡Gracias, chicos!
Más tarde, se tomaron las fotos de los asistentes SuperVIP, quienes tenían derecho a una foto individual con ambos artistas. Luego pasaron los VIP, quienes tenían derecho a una foto en grupos de tres junto a los artistas. Uno a uno, cada fanático fue pasando, mientras que en la fila, nadie podía dejar de admirar la belleza de Mana Sama y Kaya. Debo comentar que la mayoría estuvimos completamente hipnotizados todo el tiempo, con la mirada fija en los artistas. Un recuerdo imborrable. Una vez se tomaron todas las fotos, esta primera jornada llegó a su fin y se nos invitó a abandonar el salón.

Día 2:
Al día siguiente, el 8 de septiembre, tendría lugar la segunda jornada del evento, en la que Közi constituía la atracción principal en la reconocida discoteca Blondie, un recinto histórico de la ciudad de Santiago, donde se han presentado innumerables leyendas de la música. La jornada comenzó alrededor de las 15:00 horas, momento en el que comenzamos a ingresar a Blondie los que teníamos entrada SuperVIP. Al entrar, todos nos colocamos de inmediato frente al escenario para asegurarnos los mejores puestos.
La primera actividad consistió en una sesión musical que pensé sería exclusiva de Közi, pero en realidad, primero se presentó Kaya, quien interpretó dos canciones. Vistiendo un vestido blanco, diría que algo inspirado en un vestido de novia, el atuendo era realmente hermoso y mucho más vistoso y grande que el del día anterior. Luego de la presentación de Kaya, hizo su entrada triunfal el legendario Közi, quien, vestido con ropas holgadas en tonos blancos, negros y rojos, además de un sombrero negro que a ratos proyectaba una sombra pronunciada sobre su rostro, causó gran impresión. Además, creo que todos amamos sus zapatos, que tenían una gruesa suela de madera, si mal no recuerdo, un calzado tradicional común en Japón. Közi también interpretó dos canciones. Esta sesión musical fue grabada profesionalmente y será publicada posteriormente en una plataforma de pago chilena.
La segunda actividad generó muchísima expectativa entre todos los asistentes, ya que se trataba de una entrevista con ambos artistas. Debo decir que, si la posibilidad de ver un show Unplugged en vivo de un miembro de Malice Mizer como Közi era algo lejano, la oportunidad de presenciar una entrevista cara a cara lo era aún más. Sin duda alguna, considero que esta actividad fue algo muy original y especial para los verdaderos fans de Malice Mizer. Probablemente sea la primera vez en muchos años que se ve a Közi dando una entrevista en este formato.
La entrevista estuvo a cargo de un reconocido influencer chileno. La entrevista en sí, aunque constituía una oportunidad invaluable para conocer aspectos históricos, anecdóticos y puntuales sobre los artistas y sus proyectos musicales en los que todo fanático quisiera profundizar, lamentablemente se basó en preguntas algo genéricas que no aportaron muchos nuevos datos a lo que ya conocíamos sobre los artistas. Esto no significa para nada que no hayamos disfrutado de la actividad; el hecho en sí de ver a los artistas tan de cerca, hablar, expresarse, reír con el público y reaccionar ante la algarabía fue algo que, en lo personal, disfruté muchísimo.
Kaya es un amor de persona, mientras que Közi se mostró extremadamente sobrio, serio, pero ocurrente, además de escurridizo, algo que encaja mucho con su actitud cuando está tocando su música en el escenario.
Se les preguntó si colaborarían con algún artista chileno o si realizarían alguna canción en español, a lo que indicaron que no conocían a ningún artista chileno. Sin embargo, en este punto sucedió algo muy interesante: Közi hizo un spoiler al exclamar un “Chipi Chipi Chapa Chapa”. Más adelante, sabríamos de qué se trataba… En algún momento sucedió algo curioso con la traducción, ya que Közi utilizó el término “Kabuki-Mono”, un juego de palabras entre “Kabuki” (el tradicional teatro japonés) y “Kimono”, lo que por un momento puso en aprietos a la traductora. El término fue usado como referencia al antecedente artístico del Visual Kei, comparándolo con el Teatro Kabuki, donde los hombres se vestían de mujer sin los pudores que solemos tener en Occidente sobre ese tema.
Después comenzaron a ingresar los fans con tickets VIP y generales. Una vez adentro, aquello se convirtió en un santuario del Visual Kei y, especialmente, de Malice Mizer, ya que todos estaban haciendo uso de sus mejores atuendos, muchos de ellos inspirados directamente en los outfits de las diferentes eras de Malice Mizer. Luego vendría el show de Kaya, quien una vez más cautivó con su maravillosa voz interpretando un set de aproximadamente 40 minutos. Recuerdo que interpretó «Chocolat», «Marionette» y cerró con «Danse Macabre», un final muy acalorado con mucho baile. Tanto Kaya como el público estaban súper animados haciendo la coreografía de la canción.
El mensaje en medio del show de Kaya fue muy especial. Yo, en lo personal, lo amé, ya que dijo que este año ya era la segunda vez que venía a Chile, por lo que estaba considerando mudarse aquí. Incluso preguntó si alguien estaría dispuesto a mudarse con él, a lo que la respuesta fue eufórica. De igual manera, Kaya presumió que algunas personas en Chile le habían pedido que viniera con Közi y Mana Sama, por lo que finalmente había cumplido su palabra.
Luego sería el turno de Közi, quien ingresó al escenario con su característica guitarra roja. Sonoramente hablando, la guitarra tenía un efecto de sonido que agregaba una atmósfera de teclado con cada acorde que tocaba, lo cual fue un detalle muy agradable, teniendo en cuenta que no había más instrumentos sobre el escenario. La interpretación de Közi fue impecable, tanto vocal como instrumentalmente. Lamentablemente, no pudimos entender los mensajes de Közi, ya que usaba un pequeño dispositivo al que hablaba, y se suponía que traduciría al español lo que decía, pero el aparato nunca funcionó.
Cuando se le consultó sobre esto, Közi no aceptó la presencia de un traductor sobre el escenario. Dentro del show, vivimos la sorpresa que ya había sido spoileada en la entrevista: Közi interpretó un cover de “Chipi Chipi Chapa Chapa” de Christell, el cual fue coreado a todo pulmón por todos los presentes en Blondie.
Luego, por un momento, Közi permitió que el traductor de la producción subiera al escenario para anunciar algo que todos sospechábamos, pero no sabíamos si sucedería o no: se anunció que Mana-chan (como le llamó Közi a Mana) entraría al escenario. Acto seguido, Mana apareció con una bandera de Chile y una pequeña cámara en sus manos para bailar al ritmo de «JE TE VEUX». Fue un momento épico. Mana lucía extremadamente elegante con un atuendo totalmente negro y unas enormes plataformas. ¡Lucía realmente hermoso y, al menos a mí, me gustó más este atuendo que el de ayer! ¡Nadie podía creerlo, era Mana Sama bailando frente a nosotros con muchísima gracia! La cámara en sus manos nos grabó en todo momento, por lo que seguramente en el futuro podremos ver material de este momento.
Mis amigos y yo tuvimos la suerte de que Mana entrara por nuestro lado y se mantuviera allí durante toda la canción. Literalmente lo tuvimos a solo dos metros de distancia (¡quizás menos!) e incluso ¡¡pudimos verlo sonreír!! Al terminar la canción, lanzó unas rosas azules al público, todas al mismo tiempo. La verdad es que pensé que las lanzaría una por una a diferentes sectores del público, pero todas las rosas cayeron más o menos en el mismo lugar. Luego de esto, Mana se despidió. La imagen de Mana Sama con una bandera de Chile en sus manos será algo que siempre guardaremos en nuestros corazones, y verlo sonreír discretamente ante la locura de sus fans fue algo muy especial.
Luego de esto, Közi interpretó su canción final y la producción del evento anunció que esta jornada épica de dos días había llegado a su fin. Agradecieron a los asistentes por su apoyo y dejaron la puerta abierta a eventos similares en el futuro. Sin duda alguna, el público chileno se siente agradecido por el nivel de profesionalismo y detalle que tuvo la producción del evento.
El resultado final cumplió con todas las expectativas tanto del público como de los artistas. El 7 y 8 de septiembre de 2024 se forjaron recuerdos imborrables y se escribió el capítulo más épico en la historia del Visual Kei en Chile.
Nota del editor:
El impacto de artistas como Mana, Közi y Kaya en Latinoamérica, y particularmente en Chile, es un fenómeno que va más allá de la música. A través del Visual Kei, estos artistas han logrado crear un vínculo profundo con sus seguidores, trascendiendo las fronteras del tiempo y la distancia. En países como Chile, donde la cultura japonesa es apreciada y respetada, el legado de Malice Mizer y sus proyectos paralelos se ha convertido en una fuente inagotable de inspiración y admiración.
Este evento marcó un hito en la historia del Visual Kei en Latinoamérica, un capítulo que quedará grabado en los corazones de todos los asistentes. Fue un recordatorio de que el arte no tiene límites geográficos ni temporales y que, a través de él, podemos soñar, conectar y vivir momentos que perduran para siempre. Así, el legado de Malice Mizer y sus miembros continúa, cada vez más firme, en una comunidad que sigue creciendo, alimentada por la pasión y la admiración de quienes saben que la magia del Visual Kei no tiene fin.





