What’s my name, Argentina?

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Tras los pasos de este consagrado guitarrista japonés que recientemente visitó nuestro continente, llevándose una grata impresión de nuestra gente y con ansias de volver a tocar en Latinoamérica. Primera crónica de Miyavi durante su estadía en Buenos Aires. – Behind the footsteps of the devoted Japanese guitarist who recently visited our continent, taking a beautiful impression of our people and he wish to play in Latin America again. First chronicle about Miyavi when he played in Buenos Aires.

Por: Michael Barrero.
Fotos: Lina María Correa.
Agradecimientos: J-Rock Live Argentina & Volumen 4.
Edición textual y traducción: Pedro Suárez.
Fecha: Martes 15 de noviembre de 2011.
Lugar: Teatro Colegiales.
La primavera bonaerense abrazaba con sus contornos verdes de los arboles la poderosa fuerza del sol; postrimerías de un día martes, cuya radiante atmósfera se manifestaba cada vez más entre aquéllos que recorriendo las calles, se animaban -bajo un impulso mágico- a sonreír en medio de la furiosa metrópoli; esa era la esencia transformadora de la primavera… ella misma había guiado nuestros pasos hasta aquel lugar; y no sólo los nuestros, sino también de todos aquellos que sabían que esta no era una fecha más en el calendario. Desde muy tempranas horas se habían dado cita en las inmediaciones del Teatro Colegiales un numeroso grupo de fanáticos del J-rock, soportando una espera de varias horas, quizás días o meses desde el anuncio de que Buenos Aires estaba nuevamente entre las ciudades privilegiadas dentro de la gira mundial de Miyavi.
El nerviosismo aumentaba a medida que la fila de ingreso rodeaba la manzana; el sol –cada vez más naranja- daba paso a un atardecer deslumbrante e inolvidable, los dos años de espera eran pocos comparados con el sentimiento de saber que él estaría allí… What’s My Name?, era una pregunta que rondaba, no sólo en la mente, sino en los sentidos de todos los que formábamos pacientemente para entrar. De repente, los gritos rompieron los murmullos que hasta entonces era la voz de la fila de ingreso… miramos, ¡y ahí estaba él! Sí, Miyavi en persona había decidido entrar como uno más caminando entre la multitud; histeria, besos, palmas al aire y una lluvia de obturadores que se cerraban sobre su espectro, sobre su imagen.
Las puertas se abrieron y mientras uno a uno ingresaban, saludamos a los organizadores de Volumen 4, con la expectativa de lo que en pocos segundos surgiría sobre el escenario una tenue luz roja, iluminando la batería y una solitaria guitarra que daba a entrever lo que sería un excelente y único momento. Algunos cánticos, arengas y algarabía invocaban su presencia… y entonces… ¡apareció! ¡Miyavi! cobijado por la bandera argentina en un signo de cálido agradecimiento. Habían pasado 24 meses desde su última visita a la capital federal, y ahora todos en una sola voz entonaban su nombre. Instantáneamente, sus primero acordes sonaron y surgió la respuesta a aquella mítica pregunta What’s My Name?, en forma de canción y con centenares de voces respondiéndola.
Luego, una a una: Moon, Universe, Say No No No y Selfish Love, deleitaron a los fans de siempre y algunos nuevos que se sumaron en esta presentación al amplio espectro de seguidores que poco a poco crecen en nuestro continente. Hendrix, Segovia, Santana, Slash, todas luminarias históricas de esa cómplice y compañera llamada guitarra, ahora vibraba de nuevo sobre el escenario elevando (o confirmando) ante nuestros oídos y sentidos a Miyavi como uno de ellos, sobre todo cuando -sin dejar de tocar- la llevó detrás de su cuello haciendo estremecer al público.
Euforia, sentimiento y sobre todo talento se vivió en ese histórico concierto; un acontecimiento musical que había durado mucho tiempo en repetirse y del cual el mismo Miyavi se sorprendió al ver nuevos seguidores de su música pero también a aquellos fieles fans que los ha embrujado antes con su guitarra, un gesto que sin lugar a dudas lo conmovió. Interacción con el público, un excelente sonido y un magnífico repertorio nos llevaron a contestar esa gran pregunta, título de su gira mundial, el cual se respondió sobre el escenario en cuerpo y música, en talento y alegría.
La noche terminaría con What a Wonderful World, no sin darnos el mejor de los recuerdos: una vez acabado el concierto, sus fans esperaron a que él saliera del recinto para, acto seguido, demostrarle que hay Miyavi para todos. Un nuevo encuentro a manera de despedida en el que este grandioso artista oriental recorre el mundo como un bushido musical gracias a su talento; no en vano se ganó el muy merecido abolengo de ser la guitarra samurái. De ese modo, Miyavi dejó el país gaucho a la espera de una nueva oportunidad para regresar a estremecer los oídos de los argentinos, y de los latinoamericanos pronto, tal como sucedió en esa primavera bonaerense.

Michael Barrero.
Photos by: Lina Maria Correa.
Acknowledgements: J-Rock Live Argentina & Volumen 4.
Edited and translated by: Pedro Suarez.
Date: Tuesday, November 15th, 2011.
Location: College Theatre.
Buenos Aires Spring green contours hugged the trees the powerful force of sun a day late Tuesday, radiant atmosphere which increasingly manifested among those walking the streets, cheering, under a magical impulse to smile in the middle the raging metropolis. That was the transformative essence of spring… she had guided our steps to the place, and not only ours but also of all those who knew that this was not a date on the calendar. From very early hours had gathered near the Colegiales Theatre a large group of J-rock fans, supporting a wait of several hours, perhaps days or months from the announcement that Buenos Aires was again among the privileged cities within Miyavi’s world tour.
The nervousness increased as the rank of income around the block, the sun-growing orange- gave way to an sunset dazzling and unforgettable, the two years of waiting were few compared to the feeling of knowing that he would be there … What’s My Name?, was a question that haunted, not only in the mind but in the senses that we were all patiently to enter. Suddenly, cries broke murmurs until then was voice row income … we look, and there he! Yes, Miyavi himself had decided to enter as one walking among the crowd; hysteria, kisses, clapping the air and a shower of shutters that close on the spectrum, over his image.
The doors has opened and entered as one by one, we salute the organizers of Volumen 4, with the expectation of what would emerge in a few seconds on stage a dim red light, illuminating the battery and a lone guitar that gave a glimpse of what would be an excellent and unique moment. Some songs, speeches and excitement invoked his presence … and then … appeared! Miyavi! Sheltered by the flag of Argentina in a warm sign of appreciation. It had been 24 months since his last visit to the federal capital, and now all in one voice chanted his name. Instantly, his first chords sounded and appeared the answer to that mythical question What’s My Name?, in song and with hundreds and voices answered.
Then, one by one: Moon, Universe, Say No No No and Selfish Love, delighted longtime fans and new ones who joined in this presentation to the broad spectrum of fans who gradually grow in our continent. Hendrix, Segovia, Santana, Slash, all that historical musical stars with those accomplice and companion called guitar, now rang again on the rising stage (or confirming) before our ears and senses to Miyavi as one of them, especially when, still playing, the back of his neck was shaken by the public.
Euphoria, feeling and particularly talent are lived in that historic concert, a musical event that lasted a long time and which repeated the same Miyavi, was surprised to see new attendees of his music but also to those loyal fans that has haunted before with his guitar, a gesture that certainly touched him. Interaction with the public, excellent sound and a great repertoire led us to answer that big question, the title of his world tour, which is said on stage, body and music, talent and joy.
The night would end with What a Wonderful World, not without giving us the best memories: after finishing the concert, fans waited for him to leave the enclosure, immediately afterwards, there Miyavi show for everyone. A new way of farewell meeting in which this great oriental artist travels the world as a musical bushido thanks to his talent, not in vain earned the well deserved pedigree to be the guitar samurai. Thus, Miyavi left the gaucho country waiting for a new opportunity to return to shake the Argentineans and Latin Americans ears soon, as happened in the spring of Buenos Aires.
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